domingo, 15 de julio de 2018

Dr. Franken (Game Boy)


Hoy estrenamos plataforma en nuestra sección de retro análisis y para ello he querido hacer una pequeña reseña de un exclusivo de la primera portátil de Nintendo, mi querídisima Game Boy.
En este caso os vamos a hablar de Dr. Franken, un juego que, sin ser un total desconocido, ciertamente los años lo han relegado a un segundo plano, siendo a día de hoy un título al que por desgracia mucha gente no ha jugado.
Pero para eso estamos aquí. Para poneros los dientes largos y que os entren las ganas de hincarle el diente a este juegazo, ya que no merece menos.

Existe una gran confusión en torno a la obra de Mary Shelley, puesto que mucha gente confunde al personaje de Victor Frankenstein con el monstruo creado por él. De esta forma hay gente que sigue creyendo que es el monstruo el que se llama Frankenstein, cuando lo cierto es que dicho monstruo no tiene nombre conocido.
Para evitar este malentendido (muy habitual sobre todo en los chavales más jóvenes), el estudio Movietime, responsable del desarrollo del título que hoy nos ocupa, decidió fusionar  al científico y al monstruo en un mismo personaje.

De este modo surge el protagonista de nuestro juego, el Dr. Franken, un médico monstruoso con una cabeza enorme, ataviado con un pijama y que puede disparar rayos con su brazo. Ahí es nada.

El juego fue publicado por Elite Systems y Kemco en 1992, siendo uno de los exclusivos lanzados para la Game Boy clásica, la cual todos recordamos y algunos seguimos usando y amando por pura nostalgia.


Nos encontramos ante un plataformero a medio camino entre Castlevania y Metroid (o un Metroidvania, si queréis abreviar), que hace gala de un apartado técnico más que notable, siendo uno de los mejores títulos de Game Boy en lo referente a gráficos y sonido, pese a que con el paso de los años nos pueda parecer lo contrario.

La historia, un poco absurda pero bastante divertida, nos mete en la piel del citado Dr. Franken, una criatura formada a partir de diferentes partes de cadáveres. Le acompañaremos en su misión, que consiste en recorrer un castillo para encontrar todas las partes de su difunta novia, llamada Bitsy, y volver a unirlas para hacer que se reencuentren.  Además de buscar las partes perdidas del cuerpo de Bitsy, necesitaremos encontrar las piezas para poder poner en marcha la maquinaria que la traerá de nuevo a la vida. Todo es asquerosamente romántico. Para enterarnos de toda esta historia teníamos que leer el manual de instrucciones o bien avanzar en el juego, ya que no existe ninguna introducción que nos explique el argumento principal.



La mecánica no es tan simple como la de cualquier plataformero, ya que tendremos que avanzar por un mapa algo laberíntico. Como he dicho, si no conocemos el objetivo de nuestro protagonista, el juego puede resultar desconcertante en un primer momento, ya que no sabremos muy bien qué hacer o hacia dónde dirigirnos. 

Podremos ver un plano al inicio del primer nivel que nos indicará la posición del primer objeto que tenemos que encontrar por medio de un signo de interrogación. Una vez lo hayamos hecho, volverá a aparecer dicho mapa indicándonos dónde debemos llevar el objeto que hemos encontrado. Esta es básicamente la forma de avanzar en el juego. El problema es que según vayamos avanzando comprobaremos que los items que encontramos nos lanzan un acertijo que debemos resolver para saber dónde hay que colocarlo y que ya no aparece ningún indicador en el mapa para decirnos el punto al que debemos ir. Aquí es donde radica la dificultad del juego, pero también es lo que lo hace más dinámico y menos lineal, algo que para un jugador al que le interesen los retos le va a resultar gratificante.  Es posible que incluso queramos anotar las pistas que nos dan para recordar los pasos que debemos ir dando (yo lo tuve que hacer alguna vez en su momento).



Como ya he comentado, ubicarse en el castillo puede ser bastante desesperante, sobre todo porque nos encontramos ante un juego de desplazamiento lateral y el plano que nos enseña el juego se presenta desde arriba. Esto puede hacer que nos volvamos un poco locos a la hora de querer ir a algún sitio concreto. De nuevo, para estos casos, una libreta y un bolígrafo nos puede resultar de gran utilidad, si anotamos las zonas que visitamos.

Avanzar por el castillo es complicado, y no solo por los problemas de orientación que vamos a tener, sino porque está plagado de enemigos a los que tendremos que esquivar o disparar con nuestro rayo incorporado en el brazo. Algunos enemigos no morirán cuando les disparemos, por lo que tendremos que esquivarles (saltando o agachándonos) inevitablemente. La respuesta del pad cuando pulsamos el botón de salto es algo lenta (debido más que nada a la animación del personaje) y tendremos que acostumbrarnos a esto si no queremos morir al intentar esquivar a algún enemigo. Hablando de estos enemigos, hay que decir que son bastante repetitivos y se echa en falta variedad, algo que, si bien no le resta diversión al juego, sí que es negativo desde el punto de vista visual.
Existen puntos en el castillo en el que podremos recargar la energía de nuestra barra de vida, algo que facilita bastante nuestra tarea y que es de agradecer, porque sin esto creo que el juego podría ser extremadamente difícil. También es de agradecer el hecho de que tendremos la posibilidad de guardar la partida para poder continuar desde el nivel en el que nos encontramos la siguiente vez que queramos jugar.


En el apartado técnico nos vamos a encontrar con muchas bondades. Las animaciones de nuestro protagonista están muy trabajadas e incluso me atrevería a decir que son bastante similares a las de juegos como Prince of Persia, sin llegar a estar a la misma altura. Los movimientos son fluídos y muy realistas, aunque un poco lentos, lo cual nos puede dar algún problema a la hora de reaccionar ante los enemigos, como he comentado anteriormente.

Los escenarios tienen mucho detalle y son variados, por lo que nos encontraremos con áreas muy diferentes entre sí dentro del castillo en el que se desarrolla el juego. Hay pasillos, salones, azoteas y mazmorras o criptas. Cada zona es perfectamente distinguible entre sí y en este aspecto no resulta un juego nada aburrido. El punto más negativo en cuanto al apartado visual ya lo he comentado: la poca variedad de enemigos. Al final te hartas de ver siempre a los mismos, ya que a los pocos minutos de estar jugando habremos visto a todas las clases de ghouls.

En cuanto a la música, podríamos decir que tiene un punto positivo y otro negativo. El positivo es que el tema principal del juego es nada menos que la Sonata para piano nº14 de Beethoven, sin duda muy apropiado para la ambientación del juego y que a mí personalmente me pone los pelos como escarpias. El negativo es que la música no varía nunca y al final acaba siendo repetitiva. Deberían haber intercalado diferentes temas ya que se hace verdaderamente pesado estar todo el rato escuchando la misma canción, por muy buena que sea.
Los efectos de sonido son correctos y no se le puede pedir mucho más a un juego de Game Boy, por lo que no voy a comentar mucho más en este sentido.

En definitiva: nos encontramos ante un plataformero divertido, dinámico, variado en cuanto a escenarios y bastante complicado sin llegar a ser desesperante. La duración total debe ser de unas 6-8 horas aproximadamente. Recomendado para todo tipo de jugadores, aunque se requiere algo de paciencia para acostumbrarse a la mecánica.

Gracias por leernos.


Si queréis probar el juego en formato portable, lo podéis DESCARGAR EN ESTE ENLACE: DR. FRANKEN GAME BOY (PORTABLE)





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